lunes, julio 06, 2015

"1864": UNA EXCELENTE SERIE DANESA SOBRE UNA GUERRA DESCONOCIDA (AL MENOS PARA MÍ)






Bien, amigos, vamos con una de mis recomendaciones, ideal para estas noches de verano en las que es difícil pegar ojo por el calor. Así que nada mejor que ponerse uno a ver una buena serie, pertrechado de una tableta de chocolate negro.

Pues acabo de verme la serie danesa 1864, que me habían recomendado. Aunque había leído malas críticas, el tema me llamó poderosamente la atención: la GUERRA DE LOS DUCADOS, librada entre Dinamarca y Prusia precisamente en ese año, 1864.

Y me llamó la atención porque nunca había oído hablar de esa guerra... Luego resulta que dos amigos míos sí que habían leído sobre ella, y uno de ellos incluso la había estudiado a fondo, así que me di cuenta de lo ignorante que soy.

Total, que me lancé de cabeza a por esta miniserie de sólo ocho capítulos de una hora, de una única temporada. Como digo, los comentarios no han sido muy positivos y, la verdad, no entiendo por qué. A mí me ha parecido una producción espectacular, hasta cierto punto épica, y que me ha dejado un muy buen sabor de boca. Pero vamos con algunos detalles y, nos os preocupéis, tendré cuidado de no soltaros ningún spoiler.





La historia se mueve en dos planos temporales, uno durante esa guerra del siglo XIX y otro en la actualidad. Para mí, la trama que se desarrolla en la actualidad es perfectamente prescindible y no afecta para nada a la central, pero imagino que el productor ha querido ofrecer un aliciente al público juvenil, que es el que suele seguir las series, y para ello ha buscado una protagonista joven, nada interesada por la historia, pero que, poco a poco y bajo la influencia de un anciano próximo a la muerte, se da cuenta de la importancia que tiene conocer el pasado. Esa trama actual queda al final bastante forzada, pero si el objetivo es el que he apuntado, podemos decir que hasta cierto punto funciona.

La trama que nos interesa está basada en un triángulo amoroso un tanto inverosímil, entre una chica y dos hermanos, pero para los que nos gusta la historia es lo de menos. Lo que importa es la narración de ese conflicto que me ha recordado mucho a la Guerra de Secesión, que estaba teniendo lugar al mismo tiempo. Incluso los uniformes daneses son muy parecidos a los de los nordistas. Que en esa época estuviera teniendo lugar en Europa un conflicto de características parecidas me ha impresionado mucho.

La serie muestra muy bien la génesis de la contienda; la excitación del nacionalismo más exacerbado promovida por el primer ministro danés DITLEV GOTHARD MONRAD, interpretado de manera convincente por Nicolas Bro, que parece apropiarse del personaje.




Eso sí, aunque he leído luego un poco para entender el asunto de Schleswig-Holstein, no he acabado de enterarme muy bien, tendré que leer un poco más sobre esta cuestión.

Los tres primeros capítulos discurren antes de que estalle la guerra -por lo que tendréis que tener un poco de paciencia-, pero luego el conflicto se va desarrollando, hasta llegar al clímax en el capítulo 7, en el que tiene lugar la batalla decisiva. Las escenas bélicas están muy logradas y no tienen nada que envidiar a las producciones norteamericanas. El último capítulo, más reposado, sirve para ir cerrando las diferentes tramas.

La serie tiene también interés para apreciar el ascenso de Prusia, teniendo nosotros la perspectiva de a dónde acabaría llegando el expansionismo germano. No es difícil apreciar esa campaña prusiana como un preludio de lo que luego vendría. Incluso, no sé si es buscado o no, pero al ver a unos húsares prusianos, con la calavera (Totenkopf) en el gorro, actuando de manera despiadada, uno no puede dejar de pensar en lo que harían otros soldados con ese mismo emblema unas décadas más tarde.




Al parecer, la mayor crítica que se le ha hecho a la serie es la aparición de un personaje, un veterano soldado, que posee poderes sobrenaturales; en eso estoy de acuerdo, ya que toda la serie tiene visos de veracidad, pero eso se rompe con esa especie de mago al que no era necesario recurrir. Pero, en todo caso, su incidencia en la historia no es decisiva y tampoco creo que sea suficiente para arrojar la serie a los infiernos por eso.


Por lo demás, una excelente banda sonora, interpretaciones convincentes, buena fotografía, cuidadosa ambientación... una ambiciosa y trabajada producción que constituye una buena alternativa europea a las series que todos sabemos. Pues 1864 me ha despertado la curiosidad por otra serie danesa que, en este caso, sí ha cosechado unánimes alabanzas, BORGEN, a la que también voy a darle una oportunidad.


Por último, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, os recomiendo también este interesante artículo de ABC.ES, titulado EL EJÉRCITO DE PROSTITUTAS NAZIS IDEADO PARA LUCHAR CONTRA LAS ENFERMEDADES SEXUALES.

En el artículo, que cuenta con mi colaboración, se trata en profundidad un tema que trato en mi último libro, PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.






miércoles, julio 01, 2015

LAS ÉPICAS AVENTURAS DE UNA FAMILIA COSACA





Bien amigos, vamos con una historia familiar que no encontraréis en ningún libro de historia ni en ninguna web, ya que es una exclusiva.

Tengo un buen amigo guionista, Fran Raya, que por motivos familiares se mueve entre la comunidad rusa en Barcelona.

Con ocasión del 70º aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, hubo una celebración en Barcelona, y Fran me regaló un póster y un precioso pin que le proporcionó amablemente un amigo suyo, Anton Nasimov.









Como sabéis, la cinta naranja y negra, que desde hace unos años se ha puesto de moda en Rusia, es la cinta de la Orden de San Jorge, establecida por Catalina la Grande. En la época zarista era la máxima condecoración con que se galardonaban los méritos militares más destacados, así que es un símbolo del pasado imperial ruso, cuyo recuerdo se trata ahora de recuperar.

Desde aquí, mi agradecimiento tanto a Fran como a Anton por ambos obsequios, que pasan a formar parte de mis tesoros personales relacionados con la contienda.

Pues bien, Fran me habló de la historia de la familia de Anton y, al parecerme muy interesante, le pedí que me hiciera llegar todos los datos para explicarla aquí, en el blog. Pero resulta que no sólo me ha proporcionado los datos, sino que ha confeccionado un tan detallado como ameno relato que no he visto necesidad de retocar una coma, así que lo transcribo tal cual para que lo podáis disfrutar. Os dejo con él.





La historia de la Segunda Guerra Mundial está llena de pequeñas grandes anécdotas. Para bien o para mal, aquí conocemos sobre todo las anécdotas del frente occidental, pero sin duda en el frente del Este, donde tuvieron lugar las mayores batallas, las historias personales debieron ser infinitamente ricas, aunque seguramente la mayor parte de quienes las vivieron no vivieron después lo suficiente para contarlas.

Ésta es la historia de la familia de Anton Nasimov, ruso de pasaporte lituano como él mismo se define, y con antepasados cosacos del Baikal, en Siberia, lo que da una idea de la complejidad del mundo ruso-soviético.

Durante la época soviética, en la familia de Anton, el tema de los orígenes cosacos era algo de lo que se hablaba en voz baja, entre susurros. Los primeros bolcheviques habían exterminado a los cosacos, e incluso en los años setenta tener origenes cosacos era algo que era preferible ocultar. Pero entonces ¿como sobrevivió la familia de Anton, y que relación tiene con la Segunda Guerra Mundial?

Durante la guerra civil que siguió a la Revolución Rusa, los antepasados cosacos de Anton sirvieron en las filas del ejército blanco anti-bolchevique. Pero los rojos, mejor equipados al dominar la industria, acabaron imponiéndose, dirigidos por jefes implacables como Trotsky, creador del Ejército Rojo.

El bisabuelo de Anton vio como los bolcheviques procedían a la “descosaquización” de su aldea, o dicho de otra manera, el exterminio de toda su población. Con su familia, se unió a las filas del ejército blanco del barón Roman Ungern Von Stenberg, un alemán del báltico que en la Primera Guerra Mundial, una guerra entre imperios, sirvió en el ejército zarista (en la Segunda Guerra Mundial, una guerra racial, los alemanes del báltico se unieron al bando alemán).





Al acabar la guerra, el “Barón Loco” era el lider de un abigarrado ejército de cosacos, mongoles y rusos blancos. Perseguido por el Ejército Rojo, al barón no se le ocurrió nada mejor que invadir Mongolia, en aquel momento teóricamente posesión de China, la cual se encontraba envuelta en su propia guerra civil. Increiblemente, el barón conquistó Mongolia con su “División de Caballería Asiática” - no me diréis que esto no daría para un peliculón de Spielberg-.

Pero los rojos penetraron en Mongolia y derrotaron al "Barón Loco". Mongolia se separó de China y se convirtió en un estado satélite soviético, el primero de los muchos que llegaron después.

Sin embargo, los rusos rojos toleraron que los refugiados rusos blancos se quedasen en Mongolia sin molestarles demasiado. Y allí, en ciudades mongolas pobladas por rusos blancos (de ideología, al margen de las razas) se criaron los abuelos de Anton. Allí en Mongolia tuvo lugar, poco antes del inicio de la 2GM, la decisiva batalla de Jaljin-Gol, donde los soviéticos, al mando de un tal Zhukov, que habia logrado sobrevivir a las absurdas y despiadadas purgas de Stalin, derrotaron a los japoneses, haciendo que estos olvidasen cualquier plan de expansión en Siberia y dedicasen sus esfuerzos a conquistar el Sudeste Asiático (lo que sin duda cambió el destino del mundo).

Los antepasados de Anton llevaban décadas sin pisar suelo ruso. Pero cuando la Alemania nazi invadió la Unión Soviética, los abuelos de Anton, los tres hermanos, no se lo pensaron dos veces. A pesar de ser antisoviéticos, eran patriotas rusos. Los nazis habían invadido la URSS, pero eso no era otra cosa que la sagrada tierra rusa que sus antepasados cosacos habían conquistado y defendido durante siglos. En aquel momento, con los alemanes a 50 kilómetros de Moscú, los soviéticos hacían pocas preguntas a la hora de aceptar un recluta.

Así que los tres hermanos se alistaron al ejército soviético, el mismo contra el que su padre había luchado.


Aquí los tenéis, en un retrato familiar:




Para disimular, por si algún desliz les hacía revelar su lugar de origen, decían que procedían de Buriatia, una república rusa poblada por un pueblo de etnia mongola.

Durante años los tres hermanos lucharon con bravura contra el invasor nazi, llegando dos de ellos hasta Berlin: el tercero no pudo llegar, pues murió en la batalla.

Aquí tenéis una noticia publicada en un periódico soviético, en el que se hace referencia a ellos como procedentes de Buriatia.




Pero cuando la guerra terminó, el temido NKVD volvió a ser el mismo terrible servicio secreto de los años 30, la temible Cheka de los inicios de la Revolución. Así que temiendo ser “descubiertos” y una vez cumplido su deber para con la Madre Patria, los hermanos supervivientes volvieron a Mongolia. ¡De Berlin a Mongolia escondiéndose de la policía secreta soviética!. Y allí estuvieron hasta que murió Stalin. Solo entonces pudieron volver a su patria. Aunque sin hablar muy alto de su origen cosaco.

Y en Rusia nació Anton. Con la Perestroika la historia de familia pudo comenzar a explicarse sin miedo, sin susurros. La desintegración de la URSS cogió a Anton en Lituania, y es por ello que ahora dispone de pasaporte lituano. Pero en su corazón ruso siempre se sentirá un cosaco del Baikal.



miércoles, junio 24, 2015

NO ESCRIBA ANTES DE LOS 34 AÑOS




Bueno, amigos, aquí estamos de nuevo, después de unos días dedicados al ocio infantil, entre shows de Monster Trucks, películas jurásicas y mucha playa, pero hay que ponerse en faena, así que ahí vamos.

El domingo leí una interesante entrevista al novelista británico Jeffrey Archer en el suplemento del diario El Mundo, FUERA DE SERIE, que normalmente me parece bastante malo -es, más que nada, un muestrario de regalos caros-, pero en este caso era aprovechable.

Al parecer, ahora quieren lanzar en España a este autor, de gran éxito en todo el mundo aunque nuestro país se le resiste, por lo que han publicado esa entrevista. Ahí decía cosas muy interesantes, sobre todo reflexiones sobre el hecho de escribir y publicar.




Quiero resaltar algún fragmento, como uno en el que la entrevistadora le pregunta: "Pero, ¿cómo lo consigue, escribir tanto?". Y Archer responde: "Porque el don de contar historias es algo que nunca se detiene, por eso soy capaz de escribir todos los días y usted, no".

Pues creo que es cierto; el saber contar historias es un don. O se tiene, o no se tiene. En mi caso, creo modestamente que lo tengo hasta cierto punto; la verdad es que me hubiera gustado tener otros dones, como el de saber pintar bien -lo intenté de pequeño-, jugar al fútbol o el de estar a la vez en varios consejos de administración, pero me ha tocado cargar con éste, qué le vamos a hacer.

También Archer dice una obviedad, pero no por eso menos destacable: "Un buen narrador es el que consigue que el lector pase ávido por las páginas". Y es cierto, si lo que explicas es muy interesante, está bien escrito y muy bien documentado, pero el lector se aburre, has fracasado. Ahora, por ejemplo, me está rondando la cabeza escribir un libro sobre un hecho muy poco conocido de la Segunda Guerra Mundial, pero sólo seguiré adelante con el proyecto si tengo el convencimiento de que voy a saber transmitir al lector toda la fascinación que a mí me provoca.




Y por último, el escritor británico asegura: "Yo creo que 34 años es la edad exacta a la que un novelista debe comenzar a escribir, nunca antes, porque no tienes experiencia ni vida suficiente".

Pues casualmente, yo comencé a escribir con 34 años, es curioso. Y coincido con lo que dice Archer. Hay gente que quiere escribir y publicar antes de tener el bagaje necesario para hacerlo; sí, puede sonar la flauta y escribir algo fantástico, pero creo que, en este campo, no hay que tener prisa ninguna.

De hecho, y los que habéis publicado ya algo lo sabéis de sobras, en el mundillo de los juntaletras hay un concepto del tiempo diferente del que nos rodea. Si una editorial te asegura que "te decimos algo", ese lapso puede ser tranquilamente de seis meses o un año, o más. Pero, como por ensalmo, todo puede acelerarse vertiginosamente y, de pronto, te llega un pdf con la maqueta de tu libro y tienes sólo dos días para corregirlo... o a veces sólo una mañana.

Por eso, cuando alguien pretende que le publiquen algo, lo mejor es adaptarse a esa escala temporal y asumir que puede estar un par de años, o más, esperando a que eso ocurra (yo esperé cuatro años), y que aun así estará dentro de los plazos normales.

Por último, aquí tenéis la reseña de mi último libro, PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, escrita por David Solar y publicada por la revista LA AVENTURA DE LA HISTORIA, en su número del mes de julio.




En la reseña, Solar presenta la obra como "una divertida colección de aventuras" y "un libro de entretenida lectura", así que no lo deja mal, aunque yo creo que el libro es más que una simple recopilación de anécdotas, como habéis podido comprobar lo que lo habéis leído, pero en todo caso me alegro mucho de que el libro esté cosechando buenas críticas.



martes, junio 16, 2015

¿CUÁNTO SABES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL?




Bien, amigos, estos días estoy investigando un episodio tan sorprendente como delirante que he descubierto en el libro que os comenté sobre la participación de Brasil en la Segunda Guerra Mundial. Por suerte, he encontrado un libro que trata a fondo el tema, así que tengo ya material de sobras para poder ofrecéroslo luego en bandeja y que lo podáis degustar tranquilamente en un próximo libro.

Pues ayer recibí el mail de un amable lector en el que me felicitaba por mi último libro, PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. Al final de esta obra incluí un test de 50 preguntas sobre el conflicto y el lector me decía que, después de enfrentarse a ellas, reconocía que no sabía de él tanto como pensaba.

Entonces se me ha ocurrido que tal vez vosotros también querríais poner a prueba vuestros conocimientos, por lo que he decidido transcribir 25 de las 50 preguntas.

Aquí las tenéis... ¡tiempo!



1.¿Cómo se llamaba el avión privado, un Douglas VC-54C, del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt?

a. Alas de la Libertad
b. La Vaca Sagrada
c. Air Force 1


2. ¿Cómo se llamaba el tren privado de Hitler?

a. Amerika
b. Europa
c. Germania


3. ¿Cómo se llamaba el tren privado del jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering?

a. Afrika
b. Asia
c. Adler


4. ¿Cómo se llamaba el caballo blanco de Benito Mussolini?

a. Lombardo
b. Atlántico
c. Itálico


5. ¿Cuál era el objetivo de la Operación Drácula?

a. La captura de la capital de Birmania, Rangún
b. El bombardeo de los pozos de petróleo rumanos
c. El secuestro de Franklin D. Roosevelt


6. ¿Quién era la actriz favorita de Hitler?

a. Marlene Dietrich
b. Bette Davis
c. Greta Garbo


7. ¿Qué apodo recibió el general Charles de Gaulle?

a. Deux mètres
b. L' Enfant Terrible
c. Petit Napoleon


8. ¿Quién fue el primer actor de Hollywood llamado a filas?

a. Ronald Reagan
b. Sterling Holloway
c. James Stewart


9. El presidente Roosevelt utilizó el vehículo blindado de...

a. Lucky Luciano
b. John Dillinger
c. Al Capone


10. ¿Cuáles fueron los dos únicos países latinoamericanos que participaron en la guerra enviando tropas?

a. Argentina y Panamá
b. Chile y Venezuela
c. México y Brasil






11.-¿Cuál fue el cantante votado como más popular por las tropas norteamericanas?

a. Frank Sinatra
b. Roy Acuff
c. Bing Crosby


12.- ¿Qué rey se exilió cuando su país fue invadido por los nazis, se alistó en la RAF, trabajó como relaciones públicas en Nueva York y es el único monarca europeo que está enterrado en Estados Unidos?

a. Pedro II de Yugoslavia
b. Jorge II de Grecia
c. Haakon VII de Noruega


13.- ¿Qué tres países enviaron tropas a todos los escenarios de la Segunda Guerra Mundial?

a. Estados Unidos, Francia y República Sudafricana
b. Gran Bretaña, Canadá y Australia
c. Estados Unidos, Gran Bretaña y Nueva Zelanda


14.- ¿Qué ciudad sufrió el impacto de más bombas volantes V-1?

a. Londres
b. Amberes
c. Coventry


15.- ¿Qué tres alimentos fueron los primeros en racionarse en Gran Bretaña?

a. Huevos, harina y aceite
b. Tocino, mantequilla y azúcar
c. Leche, café y mermelada


16.- ¿Qué porcentaje del presupuesto dedicaron los japoneses a su Ejército en 1940?

a. Un tercio
b. Una cuarta parte
c. Casi la totalidad


17.- Según el FBI, en Estados Unidos ¿qué artículo fue objeto de más contrabando durante la guerra?

a. Licor
b. Zapatos
c. Tabaco


18.- ¿Cómo consiguieron los japoneses fotografías de la base de Pearl Harbor?

a. Infiltrando un espía
b. Enviando un avión de reconocimiento
c. Comprando postales en Honolulu


19. ¿Cuál de los siguientes actores se alistó en el Cuerpo de Marines?

a. Glenn Ford
b. John Wayne
c. Henry Fonda


20. ¿Qué película estaba viendo Winston Churchill cuando le informaron de la captura de Rudolf Hess?

a. Alas para la victoria
b. Ser o no ser
c. Los Hermanos Marx en el Oeste


21.- ¿A qué dos figuras destacadas de la Segunda Guerra Mundial les gustaban las novelas del oeste?

a. Patton y MacArthur
b. Churchill y Goebbels
c. Eisenhower y Hitler


22. ¿La figura de qué animal aparece junto a la del presidente Roosevelt en su Memorial de Washington?

a. Un águila
b. Una paloma
c. Un perro


23. ¿Qué actor norteamericano jugaba al ajedrez por correspondencia con los soldados?

a. Bob Hope
b. Humphrey Bogart
c. Spencer Tracy


24.-¿Cuál era el cóctel favorito de Stalin?

a. Caipiroska
b. Black Russian
c. Dry Martini


25. ¿Qué día hizo explosión la primera bomba atómica de la historia?

a. 6 de agosto de 1945
b. 16 de julio de 1945
c. 9 de agosto de 1945




Como veis, son un poco rebuscadas, así que si no lo tenéis claro en algunas, es normal.

Eso sí, para saber las respuestas correctas tendréis que consultarlas en mi libro...



martes, junio 09, 2015

EJEMPLO DE JEITINHO BRASILEIRO EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL





Bien, amigos, estoy enfrascado en el libro al que me referí en la entrada anterior, 1942: BRASIL E SUA GUERRA QUASE DESCONHECIDA, de Joâo Barone, y me está encantando, ya que estoy aprendiendo muchas cosas que no sabía, y eso, tratándose de la Segunda Guerra Mundial, es un placer máximo.

En el libro se habla sobre todo de la Fuerza Expedicionaria Brasileña, que combatió en el norte de Italia en la última fase de la guerra. Su actuación, heroica en muchos casos, es -como dice el título- casi desconocida en el propio Brasil, por lo que es lógico que fuera de ese país ese desconocimiento sea mayor si cabe. Estoy recopilando algunas de esas historias, con las que ya veré qué hago, pero no puedo resistirme a referiros una que, mientras la leía en el tren, me reía yo solo.

Esta anécdota es un ejemplo del conocido como jeitinho brasileiro. ¿Qué es eso? diréis. Pues la proverbial capacidad de improvisación de los brasileños, una fórmula mágica y creativa para resolver los problemas cotidianos, basado en una creatividad innata.

Alguien dejó escrito que el jeitinho es "la salida para una situación sin salida". Así, es normal escuchar a los brasileños decir, ante un problema, vamos dar um jeito, es decir, no hay que preocuparse porque ya encontraremos una solución de un modo u otro.

Pues vamos allá. Como parte de la colaboración de Brasil con los Aliados, en enero de 1944, el gobierno del dictador Getúlio Vargas envió a Estados Unidos un grupo de treinta aviadores para recibir entrenamiento en una base de Orlando, mientras que el personal de tierra fue enviado a una base en Panamá.




Durante los entrenamientos, surgió el que sería el nombre de guerra de la unidad, SENTA A PUA! (siente el aguijón). El símbolo sería una avestruz, ya que los brasileños consideraban que había tener estómago de avestruz para digerir la comida que solían recibir los soldados norteamericanos, y que era por tanto la que ellos debían comer, basada casi únicamente en judías, huevos y bacon.

El 20 de junio de 1944, los pilotos brasileños recibieron los certificados norteamericanos para pilotar y después se trasladaron a Nueva York, a donde llegaron el 4 de julio, el Día de la Independencia.

En un acto oficial de bienvenida en la base aérea de Suffolk, en donde debían realizar tres meses más de prácticas, la tropa norteamericana desfiló ante ellos cantando el himno de sus Fuerzas Aéreas.

Entonces fue el turno de los brasileños, a los que se les invitó a desfilar entonando también el himno de sus Fuerzas Aéreas. El problema era que ese himno, sencillamente, no existía.

Ante esa situación sin salida, surgió el jeitinho brasileiro. Un oficial llamado Marcilio Gibson pensó rápidamente en una canción que fuera conocida por todos sus hombres para que la pudieran entonar, y no se le ocurrió otra que una pegadiza cancioncilla de carnaval, muy famosa por la época, llamada "La jardinera".





La canción hablaba de una jardinera que estaba triste porque se le había marchitado una camelia, y alguien que pretendía aprovechar la situación para consolarla... una letra que no encajaba demasiado en un himno militar, aunque eso poco importaría, ya que los norteamericanos presentes no entendían el portugués.

Así pues, los aviadores brasileños comenzaron a desfilar cantando la pieza en el mismo tono marcial que sus aliados y, al concluir el acto, fueron felicitados por los estadounidenses por su "bello y emocionante himno". A partir de entonces, "La jardinera" pasaría a ser el himno no oficial de la Fuerza Aérea brasileña.


Esa escena me recordó otra similar de la película EL SARGENTO DE HIERRO, protagonizada por Clint Eastwood, en la que... bueno, mejor os miráis la escena.






miércoles, junio 03, 2015

RESEÑAS DE "UN MUNDO EN GUERRA" E "INGENIEROS DE LA VICTORIA"





Bien, amigos, aprovecho un receso en la promoción de mi último libro, PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, para subir las reseñas de los dos últimos libros que he leído.

Ambos tienen en común que presentan unas altas expectativas, debido a sus originales planteamientos, y que luego no consiguen satisfacerlas, o al menos eso me parece a mí.

Comenzaremos por el que llevaba más tiempo en espera en mi biblioteca, UN MUNDO EN GUERRA, de Richard Holmes. Esta obra fue publicada en 2008, pero su interés es tan intemporal como la serie de TV en la que está basada, EL MUNDO EN GUERRA. De esa serie no hace falta hablar, todos la habéis visto; yo la voy revisitando de tanto en cuanto, y no puedo dejar de admirar su extraordinaria calidad.

El libro recoge testimonios orales que fueron obtenidos para elaborar la serie; algunos son de enorme relevancia, como los de Karl Dönitz o Albert Speer. Así, el contenido resulta de gran interés y en algunos momentos, debido a esa espontaneidad, se ofrece una imagen un tanto sorprendente de algunos episodios del conflicto.

Por el contrario, el esquema de la obra puede provocar una cierta confusión, ya que esos testimonios a veces no se extienden más allá de un párrafo, lo que transmite una sensación de fragmentación que no resulta muy gratificante. Quizás el compilador debía haber sido más selectivo a la hora de recoger los testimonios, y transcribir una mayor extensión de cada uno.

En suma, un libro imprescindible para los fans de la serie, pero cuya aportación al conocimiento de la Segunda Guerra Mundial resulta un tanto decepcionante, teniendo en cuenta el material de que disponía el autor.

VALORACIÓN. 7,5




El otro título a valorar es INGENIEROS DE LA VICTORIA, de Paul Kennedy. En este caso, la obra también presentaba un planteamiento muy estimulante; un relato de cómo los científicos e ingenieros ayudaron a la victoria aliada.

Después de leer la increíblemente buena Trilogía de la Liberación de Rick Atkinson, me picó la curiosidad por conocer más sobre la logística aliada, un factor que resultaría decisivo en la guerra, y pensé que el libro de Kennedy me podría brindar más información sobre la aportación de los que no estaban en los campos de batalla.

Pues, a pesar del enorme trabajo llevado a cabo por el autor, a tenor del larguísimo capítulo de agradecimientos, el resultado no está a la altura de las expectativas. De las cerca de 400 páginas que tiene, me atrevería a decir que sobran la mitad tranquilamente. Tan sólo han despertado mi interés, ya que me han aportado cosas que no sabía, los capítulos dedicados al tanque T-34, al caza P-51 Mustang y a la Fortaleza Volante B-29.

Es una pena que ese planteamiento brillante no haya tenido su plasmación en el desarrollo.


VALORACIÓN: 5,5





Ahora estoy con un libro de temática más específica, 1942: O BRASIL E SUA GUERRA QUASE DESCONHECIDA, de Joâo Barone.

Curiosamente, el autor no es historiador ni periodista; es el batería de un grupo de rock, pero su padre fue uno de los soldados brasileños que participaron en la guerra, conocidos como pracinhas.

Esa circunstancia familiar, que relata al principio del libro, le llevó a escribir esta obra que, además de interesante, me está resultando muy amena, lo que demuestra que la Historia no es un asunto tan serio como para dejarlo sólo en manos de los historiadores.

Y para cuando acabe con éste, tengo en la recámara uno de Max Hastings y otro de Luis de la Sierra esperándome...


martes, mayo 26, 2015

¿PARA QUÉ PUEDE SERVIR EL MONOPOLY?





Bien, amigos, vamos con una de las historias que vienen referidas en mi último libro, PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, que está teniendo una excelente respuesta por parte del público.

Estoy muy contento de que el libro esté arriba del todo en las listas de ventas de Amazon.

Aquí lo tenéis al frente de la lista de libros de Historia Militar, mojándole la oreja a Antony Beevor:




Aquí, en la sección de Historia de los siglos XIX y XX, colocando en el podium la versión en papel y el ebook:





Y aquí, el número 2 de toda la sección de Historia:





Por cierto, ya me están llegando las primeras opiniones de los que habéis leído el libro y, por ahora, son muy positivas, me alegro mucho de que haya cumplido con las expectativas.

Lo que sí os pediría, por favor, es que subáis vuestra valoración a Amazon, o a la librería o foro que soléis visitar, para que así otros lectores se animen también a leerlo.





Pues vamos con esa historia. Como sabéis, los alemanes permitían a la Cruz Roja entregar paquetes a los prisioneros de guerra aliados. Estos paquetes debían contener comida y artículos de higiene. También se permitían barajas de cartas o juegos de mesa para hacer más llevadera la estancia en el campo de prisioneros, lo que sería utilizado por las autoridades militares norteamericanas y británicas para facilitar los planes de fuga de sus compatriotas.

De ello se encargaron los servicios de inteligencia británicos, que se dirigieron a los poseedores de la licencia en Gran Bretaña para vender este juego norteamericano, la compañía Waddingtons, para pedir su colaboración, a la que ésta, obviamente, accedió.


Así pues, las cajas del popular juego de mesa Monopoly fueron utilizadas para enviar valioso material a los prisioneros que tenían planeado escapar. Por ejemplo, las fichas escondían en su interior una brújula, las piezas de Hotel escondían en su interior mapas de la región impresos en fina seda, perfectamente plegados, y el dinero utilizado en el juego ocultaba auténticos billetes alemanes, franceses o italianos, necesarios para la fuga.

Para no despertar sospechas en los alemanes, los propios servicios secretos crearon unas falsas organizaciones caritativas, que fueron las encargadas de enviar los juegos de mesa a los prisioneros a través de la Cruz Roja.





Pero hubo quien encontró otra utilidad al dinero de juguete del Monopoly. Los soldados aliados que liberaron Nápoles consiguieron convencer a las mujeres que se prostituían para poder comer de que esos billetes, con los que pagaban sus servicios, eran vales de ocupación.





Sin embargo, a algunos de aquellos listillos la añagaza para engañar a aquellas mujeres les acabaría saliendo bastante cara, ya que contraerían un nuevo tipo de gonorrea, llamada napolitana, especialmente virulenta. Eso se llama justicia poética, o ir a por lana y salir trasquilado.

Así que me parece que más de uno no volvió a jugar al Monopoly en su vida...